jueves, 1 de octubre de 2009

Audiovisuales y rock en Colombia (fragmentos para una investigación) II

Cerramos esta revisión sobre la relación entre el rock y el audiovisual en Colombia, con dos listados. El primero, un bosquejo realizado con muy poco rigor sobre algunos de los documentales para TV que se han metido con el rock colombiano. Además, cerramos con una lista (esta si completa) de los largometrajes en cine que en su música original o sus bandas sonoras han involucrado a músicos formados en la escena rock.


Televisión (series documentales). El rastreo de estas fuentes aun es más difícil debido a la desaparición de la mayoría de productoras que hasta 1998 hacían televisión en Colombia. Salvo Antaño y hogaño (1958), tal vez la primera referencia audiovisual a la generación que vio llegar el rock and roll, no tenemos datos sobre trabajos que aborden el tema de manera central hasta los años ochenta.

Saltando a los trabajos realizados en las últimas dos décadas, se destaca especialmente "Historia en tiempos de rock" (Nohora Rodríguez, 1989), título dado a cuatro capítulos de la serie La fuerza de la historia de Cenpro TV (aquí un fragmento sobre Crash, otro con Hora Local y otro dedicado al punk). A pesar de su vejez y de algunas imprecisiones, es dentro del material disponible a la fecha, el trabajo audiovisual más ambicioso sobre la historia del rock en Colombia.

Sin ahondar en producciones recientes, debemos destacar algunas emisiones que el desaparecido Colcultura produjo para sus series de TV Señales de vida e Imaginario, las cuales destacamos por su carácter pionero: Compañía Ilimitada en 1990 (uno de los primeros documentales colombianos dedicados por completo a un grupo de rock), El rock nunca morirá en 1991 (un vistazo a testimonios de diversa procedencia sobre el valor cultural del rock) y los primeros trabajos audiovisuales dedicados a Aterciopelados (1993) y a Rock al Parque (1995). La serie también dedicó programas al menos a dos pioneros: Dr. Rock y Ernie Becerra, ambos realizados en 1995.


Música de rockeros en el cine.
Fuente: Largometrajes colombianos en cine y video, Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano


Una mención especial merecen los largometrajes que en su música original o en su banda sonora se han valido de rockeros, costumbre que en el segundo apartado, por motivos comerciales se va hacendo cada vez más frecuente e inclasificable.

El listado lo inicia Reencuentro (Jorge Sáenz, 1980), donde participaron los ex-Malanga Alexis Restrepo y Augusto Martelo (quien también diseñó el cartel que aquí vemos).

Un reconocimiento especial merecen los ex-Hora Local Gonzalo de Sagarmínaga y Nicolás Uribe, quienes además de llevar una dilatada trayectoria en televisión, han participado juntos en la música de las películas de Sergio Cabrera La estrategia del caracol (1993) y Águilas no cazan moscas (1994), la trilogía De amores y delitos (Heriberto Fiorillo y otros, 1995) y El colombian dream (Felipe Aljure, 2006).

Por separado, Sagarmínaga colaboró en Golpe de estadio (Sergio Cabrera, 1996), Todo está oscuro (Ana Díez, 1998), Soplo de vida (Luis Ospina, 1999) y La primera noche (Luis Alberto Restrepo, 2003); mientras que Uribe hizo lo propio en Secuestro (Camila Motta, 1992), Las fábricas del agua (Luis Alberto Restrepo, 2000), Como el gato y el ratón (Rodrigo Triana, 2002), La historia del baúl rosado (Libia Stella Gómez, 2005) y El ángel del acordeón (María Camila Lizarazo, 2008).

Por su parte, las bandas sonoras han tenido desde los últimos diez años generosos espacios para artistas de rock o músicos a la manera de los anteriores, formados en este género. Diástole y Sístole (Harold Trompetero, 1999) abrió ese camino con el grupo Ión y le siguieron Tato Lopera, La Derecha y Ciegossordomudos en Kalibre 35 (Raúl García, 2000); las 1280 Almas contribuyeron al sonido de los largometrajes Madrugada (Felipe Paz, 1999) y Malamor (Jorge Echeverri, 2003). Por su popularidad, Aterciopelados ha figurado en varios trabajos: El séptimo cielo (Juan Fischer, 1999), donde también aparece la música de Iván Benavides; Bolívar soy yo (Jorge Alí Triana, 2002); Rosario Tijeras (Emilio Maillé, 2005), al lado de Juanes, y La milagrosa (Rafael Lara, 2008), con The Hall Effect y donde también repite el cantante paisa.

Otras cintas para tener en cuenta son Bogotá 2016 (2001), con música de Juanita Dientes Verdes en el corto de Pablo Mora ¿Quién paga el pato?; El carro (Luis Alberto Orjuela, 2003), con temas reciclados de Mario Duarte; Sumas y restas (Víctor Gaviria, 2004), con música original del ex-Nash Víctor García y Violeta de mil colores (Harold Trompetero, 2005), donde Iván Benavides vuelve a participar. En Las cartas del gordo (Dago García y Juan Carlos Vásquez, 2006) se incluyó música del naciente grupo Delavil y en El colombian dream (Felipe Aljure, 2006), además de los ya mencionados, participaron Sociedad Anónima, Coffe Makers y otra vez Ciegossordomudos. Como dato curioso, la excelente banda Diva Gash dio sus primeros pasos en la banda sonora de After Party, The Movie (Julio César Luna y Guillermo Rincón, 2002), aquel trabajo recordado más por el justo modo como la crítica lo ha ridiculizado.

Finalmente, entre los estrenos recientes en Colombia, figuraron Perro come perro (Carlos Moreno, 2008) con el conocido tema de Superlitio; Yo soy otro (Óscar Campo, 2008), cinta que incluyó música del grupo caleño La Fábrica; y El arriero (Guillermo Calle, 2009), con la participación de Malalma, Systema Solar y Bomba Estéreo.

Nota: Actualizamos el listado con sorpresas aportadas por la primera generación del rock colombiano. La legendaria Columna de Fuego aportó dos canciones a la cinta Préstame tu marido (Julio Luzardo, 1973) y el trabajo Ajuste de cuentas (Dunav Kuzmanich, 1984) incluyó material de Humberto Monroy y su grupo Génesis. Se trata, por lo tanto, de dos valiosos antecedentes a la recurrente tendencia que vive el cine colombiano en los últimos años.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Audiovisuales y rock en Colombia (fragmentos para una investigación) I



Imágenes de Rodrigo D no futuro
(Fuente: www.colarte.com)




Un acervo documental aun por explorar para escribir la historia del rock colombiano son los trabajos audiovisuales. Obviando el videoclip y los musicales televisivos, intentaremos en esta entrada elaborar un listado tentativo de argumentales y documentales
colombianos (en cine y video) en los que el rock ha hecho presencia.

Es necesario advertir que de la indagación resulta una lista irregular y difusa, ya que las fuentes disponibles son escasas y a pesar del interés que pudo despertar este tema entre jóvenes realizadores de diferentes épocas, el grueso de las producciones audiovisuales sobre el particular se realizaron durante los últimos quince o veinte años.

Largometrajes. Limitándonos a largometrajes, la historia apenas comienza en 1983 con Pepos (Jorge Aldana), película sobre la vida nocturna de unos adolescentes donde el rock (con música de Alexis Restrepo) sirve como fondo musical. Hay que esperar hasta los años 90 para retomar el rock con la comentadísima Rodrigo D no Futuro (Víctor Gaviria, 1990) y su no menos recordada banda sonora que puso en el mapa a buena parte del movimiento underground de Medellín. Dos documentales en video, entre otros temas que abordan, se acercan a los pioneros del rock: En los criollos años sesenta (María Elvira Talero, 1993) y Sueños de generaciones (Ana Isabel Guerrero, 1995), haciendo este último un paralelo entre la juventud de los sesenta y los noventa.

En mi reloj siempre son las 5 y 15 o Rock a la carrera (María Amaral, 2000), reanuda las obras de ficción, con una historia en la que aparecen Mario Duarte, Policarpa y sus Viciosas y "El Profe" Álvaro González. Dentro de los trabajos del controvertido Adolfo X, merece mencionarse ¿Quién crees que eres? (2004), título inspirado en un tema del grupo de metal industrial Neus y donde también se incluye música de Tenebrarum. El rock paisa es el tema de tres recientes documentales: Medellín es un parche… punk (Rodrigo Mora, 2007), sobre el movimiento subterráneo con énfasis en el grupo Fértil Miseria, Rockeros (César Augusto Ospina, 2007) sobre las implicaciones de hacer rock en Medellín e Impotable diversión (Juan Pablo Motta, 2008), que aborda la historia de I.R.A.

Por último, generan una gran expectativa dos trabajos en proceso de realización: A los 15 uno ya es grande (Klych López), ganador de la convocatoria para conmemorar los quince años de Rock al Parque y Al compás del rock (Tania Moreno), un ambicioso documental sobre el rock en Colombia entre 1957 y 1975.

Fuente: Largometrajes colombianos en cine y video, Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.


Otros metrajes. La recopilación de medio y cortometrajes es mucho más difícil por circunscribirse muchos de ellos a trabajos estudiantiles.

Reconocidos realizadores como Julio Luzardo, Carlos Mayolo o el periodista Diego León Giraldo, realizaron tomas de conciertos y festivales entre 1968 y 1973. Otros realizadores siguieron su ejemplo y dejaron imágenes como estas (de Ancón), que en la actualidad son de muy difícil localización, salvo por el material que parcialmente conserva la Fundación Patrimonio Fílmico.

Dentro del material que puede considerarse accesible, por la posibilidad de consultar su ubicación en colecciones públicas están los trabajos Bogotá en rock (Memorias de un festival realizado en 1975) de Julio Nieto Bernal, Sonidos ocultos (sobre el movimiento rockero bogotano en 1991), Bandas, las de Bogotá (Proyecto para TV presentado por Juan Carlos Flores y Daniel García-Peña en 1993), Cinco años por toda la derecha (Registros sobre la historia del grupo la Derecha, 1997), 3 Libras: Música para enfermos (difundido corto de Mauricio Vergara sobre una banda caleña) de 2002 y Más allá del no futuro (sobre el punk y el hardcore de Medellín según uno de sus protagonistas) de José Juan Posada.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Traphico

Traphico es una grata rareza en la que ha sido la más sufrida generación del rock colombiano. De un grupo de muchachos que se presentaban en 1979 en la pista Hielorama, al norte de Bogotá, surgió esta talentosa banda influida por el hard rock, el rock melódico y más tarde algunos visos de rock progresivo.

Apadrinados por Armando Plata Camacho, lograron cifras excepcionales para una época en la que el rock se le condenó a la marginalidad y al carácter minoritario: dos larga duración editados por Sonolux, 180 conciertos en las principales ciudades colombianas y varios miles de copias vendidas de su primer álbum. Algunos cinéfilos recordarán además, que el estreno en Bogotá de películas como Jesucristo superestrella o el Concierto por Bangladesh, estuvo precedido de presentaciones de Traphico en una especie de doblete rockero.

El grupo estuvo integrado por Ernesto Rozo (guitarra), el ruso Vitalii Druzhinin (voz, teclados), Blu Martínez (batería) y Miguel Alzate (bajo). Por descubrimiento de Rozo, se les sumó luego Gustavo Erazo, un virtuoso guitarrista que por entonces contaba con 16 años.

De su primer trabajo de 1980 (Traphico), presentamos los temas bilingües "Ilusiones" y "Nueva generación". Los videos hicieron parte de una presentación realizada para El Show de las Estrellas de Jorge Barón, dirigida por Plata y grabada en los estudios Phonovisión (hoy Audiovisión).





En esos mismos estudios grabaron en 1982 Stop, su segundo trabajo, el cual fue curiosamente promocionado en un aviso de la revista Billboard (ver preguntas 23 y 35 de este test). Del material presentado en este álbum se han subido a la red las canciones "Loneliness" y "Crazy People", extraídas del Show del siempre "sin frenos" Jimmy Salcedo.



El grupo se disolvió en 1983 por diferencias entre sus integrantes. Del misterioso y políglota Druzhinin, nada volvió a saberse; Alzate, lastimosamente se retiró de la música y Erazo se radicó en Los Ángeles, donde hoy sigue tocando con la crema del jazz californiano. Allí también estuvo Rozo por diez años, donde integró el grupo Bravo. A su regreso a Colombia en 1992, conformó Ex-3 al lado de Blu y de los ex-Ship Nacho Pilonieta y Alexei Restrepo.

En los últimos años, Blu ha hecho parte de la banda de Chucho Merchán, mientras que Rozo (con el nombre Cherozzy) sigue activo difundiendo su música bajo una propuesta llamada por él "Bamburock", difundiendo su trabajo a través del interesante portal tumusicaya.com. Ambos se juntaron en 2005 para alternar en la presentación en Bogotá de Alan Parsons Live Project y en 2009 para el fallido retorno de Traphico en Rock al Parque. Esperamos que la circunstancia del reencuentro nos permita pronto volver a ver en vivo a este histórico y fabuloso capítulo de nuestro rock.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La historia repetida a medias (2000)

Un interesante artículo salió el 10 de noviembre de 2000 en la recordadísima "Página del rock" del diario El Tiempo, a propósito de la edición del primer volumen de La historia no se repite, intento que emprendió Sum Records de recopilar los éxitos del pop colombiano de los años ochenta y noventa.

La gran virtud de esta selección (que sacó otros dos volúmenes en 2002 y 2003) fue la de rescatar grabaciones caídas en el olvido y por entonces jamás puestas en formatos digitales (especialmente Zona Postal, Sociedad Anónima u Hora Local). Mereció también aplausos en esta primera parte, la resurrección de un tema que en 1990 se convirtió en la carta de despedida de Pasaporte: "Lejos de aquí", composición de un tal Andrés Calamaro quién además acompañó a Elsa Riveros en la voz.

Una selección bien irregular, por supuesto, pero que así recuerda los revueltos de tarimas y parrillas de programación que acompañaron la difusión de nuestro rock hasta los días de Rock al Parque. Y claro, era un retrospectivo año 2000 que revelaba el guayabo de que rockeros que se conocieron diez o doce años atrás, ya casi nadie los recordaba

¿Si las "leyendas" de los ochenta tenían a esa suerte, que podíamos esperar en esos años de los recuerdos de La Columna de Fuego, Los Flippers o La Banda Nueva?

Por lo menos para una reivindicación nostálgica, la memoria de los lectores de El Tiempo demostró en el siguiente artículo ser superior a la de la prensa y la industria. Queda la justa impresión de que algunos de los temas sugeridos hicieron parte de las dos siguientes versiones de ese compilado.

La historia no se repite 2

Estaba cantado, la selección de éxitos del disco La historia no se repite, 15 grandes éxitos del rock & pop colombiano, resulta insuficiente, aunque necesaria. Entre las ausencias más frecuentes que señalan los lectores de la Página del Rock se destacan la de 1280 Almas, banda bogotana de gran trayectoria en todo el país. También se menciona a la legendaria Pestilencia.

Es evidente que las generaciones más recientes del rock nacional y las bandas que se mueven en la franja de lo underground fueron blanqueadas, especialmente Ultrágeno de Bogotá, Polvo de Indio, de Medellín y los Superlitio de Cali.

La discusión sigue abierta y se esperan nuevas sugerencias y aportes a esta historia del rock nacional.

De las nuevas generaciones. Habría que buscar en lo hecho en los últimos años en Bogotá, canciones que tienen más vigencia entre las nuevas generaciones.

1. Las sugerencias son: Soledad Criminal, 1280 Almas; Diablo, 1280 Almas; Fango, La Pestilencia; Soldado Mutilado, La Pestilencia; Redes Rojas, Catedral; La Pinta, Sonora Cienfuegos; La Pinta, Sonora Cienfuegos; Ultrágeno, Ultrágeno; La inconvenientemente, Ultrágeno; Por creer en el blues, Vértigo; Felina, Polvo de indio; Revolution, Danny Dodge; Super Hassan, Superlitio; Negro sol, negra luna, Superlitio; Bombalacrán, Bombalacrán y Bogotá, Desorden Social, Carlos Aguilar Editor de la revista El Gato Araña En desacuerdo Para empezar me gustaria decir que no estoy de acuerdo con algunos comentarios publicados en el artículo: 1. Si bien Bolero falaz fue todo un éxito, me parece un tanto apresurado calificarlo como el clásico del los clásicos de nuestro rock y además como el Satisfaction criollo. Más cerca a esta comparación estaría tal vez, para quedarnos con el mismo grupo, Sortilegio. Además, ese fue su verdadero primer gran éxito, aunque no haya salido en MTV.

2. En cuanto a Como decirte, es la versión de Compañía Ilimitada de un gran éxito de Cat Stevens, no del grupo británico Genesis.

3. Siguiendo con Juancho y Piyo, no creo que Siloé sea su más grande creación. Durante toda su trayectoria tuvieron otras canciones que marcaron más la vida artística de este grupo. Por qué no quedarnos con el gran clásico del rock capitalino: En la calle.

Bueno, y para terminar, me gustaría dar mi lista de las posibles canciones que yo publicaría en otra recopilación o las que tal vez hagan falta en este: Sortilegio, Aterciopelados; En la calle, Compañía Ilimitada; Marinero, 1280 Almas; La Torre, Doble UC y Alice, La Derecha Muchas gracias por su atención y que viva el rock colombiano. Philippe Siegenthaler.
(N. de la R. La canción Como decirte es efectivamente original de Cat Stevens, pero Compañía Ilimitada le quiso hacer un homenaje a la banda colombiana Génesis, pioneros del rock colombiano, quienes hicieron una exitosa versión en español de esa canción. Esta banda fue contemporánea del gran grupo británico del mismo nombre).

Contribución de Medellín. Hola, desde Medellín para escribirte sobre algunas canciones que faltaron en la recopilación de La historia no se repite. Creo que fallaron en la canción de Estados Alterados, el himno de ellos es Muévete y no El velo, aunque no deja de ser un buen tema, igual con Kraken, cuyo tema Vestido de cristal estuvo sonando muy bien en España, deMedallo y creo que hizo falta el primer grupo al que le escuché música en español en Colombia, se trata de Carbure, quien a principios de los 80 sonaron fuertemente con El faltón. De Cali recuerdo a Toke de Keda con Toma mi mano, que sonó en todo el país y de pronto, si está Gabriel Turbay, por qué no José Gaviria que tuvo sus buenos temas: Camaleón por ejemplo. Olvidaba a Klimaxx, de Medellín, quienes fueron teloneros de varios grupos extranjeros que nos visitaron y que pegaron con un tema llamado Amores en technicolor. Alex Quiceno.

Extraña a las Almas. Hola, acabo de leer el reportaje sobre la primera edición de canciones del rock colombiano, que ojalá no sea la última. La que se quedó por fuera con mucho dolor fue la agrupación bogotana 1280 Almas, con la canción Soledad Criminal, ya que en mi concepto es de las únicas bandas que hacen rock de verdad en Colombia. Freddy Fernando Ibáñez Madrid, España.

martes, 1 de septiembre de 2009

Ship

Ship fue uno de esos tantos intentos por hacer sentir que Colombia podía tener un rock de calidad, especialmente en aquel tiempo de vacas flacas y excepcional talento subestimado que fue el inicio de los años ochenta.

Los integrantes estables de la banda eran Jorge Barco (teclados y voz), Nacho Pilonieta (bajo) y Alexei Restrepo (guitarra), reunidos en 1980 luego de que Barco hiciera parte de Crash.

A finales de 1981, emprendieron con fondos propios la grabación de Born, su primer elepé. Para tal fin, estrenaron los recién construidos estudios Phonovisión, los mismos que en la actualidad se conocen como Audiovisión. Grabar allí permitió que en la ingeniería de sonido participaran los diseñadores del estudio: los reconocidos Eddie Kramer (célebre por su trayectoria en registros de Hendrix, AC/DC, David Bowie, Los Beatles y más recientemente John McLaughlin y Brian May) y John Storyk, diseñador de los estudios privados de Bob Marley, Elton John y Bruce Springsteen (además de ser recordado en el Cono Sur por su trabajo en los estudios Circo Beat).

A pesar del profesionalismo del álbum Born, su proceso de edición fue muy lento y solo salió a la venta hasta julio de 1982. Por el desinterés de la casa Phillips, distribuidora del disco, éste no dejó los resultados comerciales esperados; sin embargo, se destacó por parte de la banda un intenso trabajo promocional que incluyó presentaciones en televisión y una gira por varias ciudades del país, donde también se hicieron conciertos en Quito, Ecuador.

Aquí una muestra de esa campaña: la presentación para TV de "Looking for Adventure", un tema que en su letra y melodía recuerda el "Born To Be Wild" de Steppenwolf.



"Cali Girls" (un canto a las chicas de Cali, a lo Piper Pimienta, nada más y nada menos) es otro tema de Ship que logró algo de figuración en los medios. Otro testimonio imperdible para aquellos gomosos nostálgicos, puestos tan en boga los últimos años por la publicidad.



Sin demeritar los anteriores temas, la calidad del grupo se aprecia muy especialmente en "Always in Time", la canción que cierra el álbum. Sorprende ese mezcla de aire a Yes con pizcas de Kraftwerk y una personalidad tan propia, resultando un rock cuya imponencia es tan grande como su actual desconocimiento.



Luego de Ship, Barco ha vivido entre Miami y Madrid, aun dedicado a la música y destacando recientemente en España con los grupos Grandma James y Sheperd; Nacho hizo historia integrando Compañía Ilimitada en la cima de su popularidad, fundando Ex-3 al lado de Alexei Restrepo y participando en las sesiones de grabación de Pies descalzos. De Alexei además, debemos recordar que antes de Ship integró Los Flippers y Malanga, al lado de un Chucho Merchán cuya carrera ha sabido seguir de cerca.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Miguel Durier: a un año de su partida

Imagen tomada de su grupo-homenaje en Facebook. Colección de José Urías Peña.


El pasado 23 de agosto se conmemoró el primer aniversario de la muerte de Miguel Durier Grau (Cartagena, 1951-Bogotá, 2008).

De este talentoso guitarrista, el primer aporte al rock nacional que recordamos es el de haber integrado Los Flippers en 1966-67. Pero más allá de ese fugaz paso por la banda de Martínez y Astudillo, también hay que recordarlo como la primera representación del desparpajo, la espontaneidad y el "ángel" inherentes a un rock que en los años sesenta veía la luz por primera vez en Colombia. Del mismo modo, Durier encarnó por primera vez aquel espíritu aventurero, rebuscador y en permanente lucha que de forma peculiar ha caracterizado al rock colombiano.

Su esposa, Rocío Obregón, ha dedicado el último año a promover su recuerdo. De esta loable labor el trabajo más destacado ha sido la recuperación y difusión de numerosas grabaciones inéditas que dejó Miguel.

Para conocer su obra se creó hace también un año este grupo en Facebook. Recomendado para apreciar fotografías, anécdotas y grabaciones.

Intento de discografía:
- Flippers's Discotheque (Zeida-Codiscos, 1966)
Segundo trabajo discográfico de Flippers. Se reeditaron la mayoría de temas de este álbum en 2002 en el compilado Los 20 mejores de Los Flippers. Pueden escucharse en la red "Winchester Cathedral" (con la voz de Durier) y el instrumental "Impromptu Jazz A Go-Go".
- Gracias por tu amistad/Todo lo que quiero es tu amor (Tenaz-CBS, 1987)
Sencillo producido en Nueva York por Andrew Loog Oldham y que se intentó difundir durante los inicios del polémico furor del rock en español en Colombia. Una grabación casi imposible de conseguir.
- La música más tenaz (Tenaz-CBS, 1987)
Recopilación editada por CBS en la que se incluyó "Solo en la noche" y "No destruyas mi corazón", temas grabados en las sesiones realizadas ese mismo año por Miguel.

Inéditas (1979-2008):
- Do you know
- El Vuelo del cóndor
- Bajo el cielo azul
- Messenger
- Shangai
- Stormy Monday

Para leer:
- vive.in: Las anécdotas de Durier a su paso por Estados Unidos
- El Tiempo: Completa noticia de su fallecimiento por Carlos Solano
- El Blogotazo: Homenaje de Andrés Ospina

Para ver:
- Rockcolombiadocs: De este mismo blog, su último aporte al proyecto la Leyenda

Para escuchar:
- La Silla Eléctrica: Entrevista realizada por este desaparecido programa radial
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domingo, 23 de agosto de 2009

¿Llegó la hora? (1993)

La esperanza despertada en 1993 también contagió en septiembre a la revista Semana.

En un artículo que inexplicablemente ya no puede consultarse en su archivo en línea (haciendo más oportunos los motivos para incluirlo acá), la revista indagaba sobre la marginalidad natural del rock hecho en Colombia, a la vez que veía con moderado optimismo los vientos favorables que con La Derecha, Aterciopelados y Ekhymosis, anunciaban aquel glorioso y mentado cambio generacional.

Claro, aun eran años en los que las reglas de difusión eran impuestas por la intransigente radio comercial y la excluyente industria, años en los que la inaccesible tecnología hacía al roquero soñar con que llegara la venturosa "hora".

Para destacar: La completa información de Piyo sobre los grupos que por entonces nutrían a un irregular "movimiento", con un pop también en formación que en sus tropiezos presentó a dos solistas cuya discografía hoy hace las delicias de burlones nostálgicos. Bendito sea Dios (y lo digo muy en serio) hoy tenemos a Andrés Cepeda, Ilona, Maía y hasta a un Fonseca que, digan lo que digan, jamás le cantará a la manera como suda su amada durante el coito.

¿LLEGÓ LA HORA?

Tras múltiples intentos para establecerse en corriente de la cultura popular, el rock colombiano pretende, una vez más, consolidarse. Hay más discos que nunca.

EL ROCK, DUEÑO DE LA más grande audiencia jamás ganada por música alguna, empezó a llegar a Colombia a finales de los 50, gracias, en parte, al respaldo de Carlos Pinzón. Desde entonces, ha ejercido una notoria influencia en núcleos de la juventud urbana. Sin embargo, nunca ha podido establecerse firmemente dentro de la corriente principal de la cultura popular, a diferencia de lo ocurrido en otros países latinoamericanos como Argentina, Brasil y México. Podría decirse que se trata de un género marginal. Pero ha sobrevivido.

Los intentos de animar una corriente de algo que pudiera llamarse "rock colombiano" o "nacional" no son nuevos. Incluso se han vivido momentos de esplendor, desde la formación de bandas ya casi míticas como los Speakers y los Flippers, a mediados de los años 60, y la realización de legendarios festivales como el de Ancón, en 1971, hasta la integración de conjuntos memorables como La Planta, de donde surgieron músicos que hoy son estrellas mundiales. Es el caso del bajista Chucho Merchán.
También por entonces surgieron otras agrupaciones como Génesis, La Banda Nueva y Malanga, que protagonizaron lo que muchos consideran fue la epoca dorada del rock colombiano. Después hubo, salvo contadas excepciones, un gran bache que terminó en los años 80 con una renovada generación de músicos que emergió principalmente en Bogotá y Medellín. Sobre los escenarios se vieron y escucharon a Compañía Ilimitada, Distrito Especial, Pasaporte y Kraken, bandas de variadas tendencias; otras de sonido más crudo y mensajes más elaborados, como Hora Local, y otras más, absolutamente radicales como La Pestilencia, cuyo álbum independiente titulado "La muerte... un compromiso de todos", fue catalogado por algunos como el más importante disco rock colombiano de la década.

El inusitado boom tuvo su punto culminante en el llamado Concierto de Conciertos de 1988, en el estadio El Campín. No obstante, a partir de ese momento todo parece haber ido en picada. "De 80 mil personas que fueron a esa presentación, bajarmos a 10 mil en el último Concierto de Conciertos en El Salitre", dice Camilo "Pyyo" Jaramillo, cantante de Compañía Ilimitada. Y, en efecto, el rock nacional, como movimiento, ha desnudado sus problemas. Primero: baja demanda de discos, un larga duración exitoso vende cuatro mil copias. Segundo: poca inversión por parte de las casas disqueras, 10 millones de pesos le entregan a una banda promedio para grabar, prensar y promocionar un disco; deben venderse más de dos mil copias para recuperar la inversión. Tercero: escaso apoyo de los empresarios de conciertos -mientras a un español como Alejandro Sanz pueden pagarle 30 mil dólares, a una banda nacional le dan 300 mil pesos y le impiden emplear los mejores elementos técnicos de luces y sonido. Cuarto: desatención de las emisoras, hasta hace muy poco no se ponían con frecuencia las canciones de los conjuntos nacionales. En fin, todo un círculo vicioso.

¿Por qué tanto lío? Según Eduardo Arias, un estudioso de la materia, "es un problema cultural. El movimiento no ha sido continuo. En Argentina, por ejemplo, Charly García lanzó su primer trabajo en 1972; pero sólo en 1985 la CBS le firmó un contrato. En cambio, aquí ha habido muchas pausas. Además, en Colombia no, existe una masa crítica que soporte el mercado. No estamos acostumbrados a comprar discos, como en Argentina o España, donde un grupo malo vende 30.000 copias".

Un grupo de estas bandas colombianas se queja de algunas emisoras. Todo indica, dicen, que los poderosos diskjockeys de la radio comercial, tantas veces cuestionados por su falta de preparación y criterios, acusados por las audiencias y la más seria crítica del rock de vender un sonido falso, esclavo de la revista Bilboard, impiden a veces que grandes sectores de la audiencia aprecien lo mejor del rock mundial y parecen utilizar a las bandas locales para ganar sus guerras de competencia, vetando a los conjuntos que están sonando en la estación contraria.

En cuanto al circuito que debería mantener el contacto entre la audiencia y sus artistas, son muy pocos los locales que arriesgan la presentación de una banda nacional en buenas condiciones. Jaramillo, quien además de músico es propietario de un bar en la Zona Rosa de Bogotá, dice que "los grupos, por desgracia, son una distracción para los clientes, más no una atracción. La gente no los escucha en serio".

Pero la esperanza no se pierde. De aquí al final del año la ilusión de un rock colombiano crece de nuevo. Jaramillo dice que "nunca como ahora ha habido tantos discos de bandas locales en el mercado. En las próximas semanas habrá en los almacenes trabajos de Aterciopelados, Ekhymosis, Kronos, Compañía Ilimitada, Doble UC, Estados Alterados, Perseo, Polygamia, Marcelo Cezán y Tulio Zuluaga, a los que se sumarán los publicados por algunas emisoras".

Y eso que los anteriores no son los únicos conjuntos. Como ejemplos están 1.280 Almas, Raza Gángster o La Derecha, que proponen conceptos también novedosos que llaman la atención. Tanto que La Derecha constituye casi un hito, porque en un país donde se ha mirado de soslayo al rock, mereció una beca nacional de cinco millones de pesos para la realización de un proyecto de creación, otorgada por Colcultura. Es otra muestra de que el movimiento, por más que ha sufrido mucho, tiene grandes posibilidades de que le suene la flauta.