viernes, 1 de octubre de 2010

El rock del interludio: testimonio de Jorge Barco


Varias veces hemos hablado acá sobre la crisis que vivió el rock colombiano entre la diáspora del rock hippie y la primera parte de los años 80. También hemos hablado de los héroes que a pesar del duro trabajo mantuvieron viva la música rock en nuestro país.

Uno de ellos fue Jorge Barco, recordado por integrar los grupos Crash y Ship, quien nos ofrece un testimonio de cómo se vivió por entonces el movimiento roquero, el cual trascribimos íntegramente.

Sin más preámbulos, le cedemos la palabra.

Contribuyo las siguientes líneas para dar a conocer algunos detalles acerca del Rock en Colombia durante la primera etapa de los años Ochenta. La escena del Rock había comenzado a desvanecerse notoriamente hacia el año 1975.

Vale la pena hablar de un interesante proyecto que aunque no tuvo trascendencia, se llevó a cabo al principio de 1976, cuando dos miembros de la
Banda del Marciano, el guitarrista Hernando Becerra y el bajista Guillermo Guzmán, se unían al teclista Jorge Barco y el baterista Carlos Vela, de Mr Merlin & Albatross, el primer grupo de Rock Progresivo de Colombia.

Dicho proyecto se llamó
Kyrie Eleison, que evocaba los grandes progresivos como YES, Gentle Giant y Emerson Lake & Palmer. Por entonces serían el primer grupo en utilizar un arsenal de teclados electrónicos y sintetizadores, con un sin fin de efectos de guitarra.
Solo se realizó un concierto en el Teatro Almirante en Febrero de 1976, y se grabó un disco producido por Mario Sarasti y Enrique Gaviria.

El álbum, aunque fue presentado por
Gustavo Arenas en su programa de Radio Latina, nunca fue editado y la cosa no pasó a mayores. Finalmente, el grupo se deshizo con el traslado de Guzmán, Becerra y Barco a distintos puntos de los Estados Unidos.

Cabe anotar que uno de los principales exponentes del Rock colombiano,
Chucho Merchán, se trasladaba a Londres ese mismo año y lograría llegar a destacarse como bajista de grupos de gran talla como Colosseum, The Pretenders, The Eurythmics, y acompañando a estrellas como Pete Townsend de Who y David Gilmour de Pink Floyd.

Es así como en 1976 el Rock desaparece de la escena en Colombia.

En varias ciudades del país, gran parte de los músicos de las bandas de Rock recurren al Jazz para obtener trabajo tocando éste género en diversos bares y restaurantes. De algo hay que vivir si de la música se saca el sustento, y el Jazz en la vida nocturna de las capitales provee por algún tiempo.

De hecho, durante unas vacaciones de
Jorge Barco en Bogotá, hubo una curiosa reunión con Fercho Reyes en la guitarra, Eduardo Acevedo en la batería, un bajista argentino y Barco en los teclados, creando uno de los primeros grupos de fusión Jazz/Rock en Colombia, al estilo de Chick Corea, Mahavishnu Orchestra y George Duke.

De este breve evento en el legendario teatro Almirante, sale a luz el notable pianista
Hector Martignon, músico colombiano de gran trayectoria y renombre en el Jazz Latino de Nueva York.

A mediados del 77,
Jorge Barco y Agusto Martelo se encuentran en Bogotá y ante la inexistencia del Rock, deciden darle vida de nuevo formando el grupo CRASH con el Marcianito en la batería y Fercho Reyes en la guitarra. Más adelante Marcianito y Fercho serían reemplazados por Hernando Becerra quien regresaba de Nueva York, y el “sardino” Eduardo Acevedo en la batería, a quienes se uniría también el impresionante cantante Hawaiano Randy Dawling.

La banda actuaría en variados escenarios como el Teatro Almirante de Bogotá, y numerosos estadios, coliseos y festivales en todo el país entre 1977 y 1983. A pesar de su importante trayectoria y factor decisivo en la supervivencia del Rock colombiano, el grupo nunca lanzó un disco al mercado.

Desafortunadamente el fin de la década del 70 traía la comercialización extrema de la industria musical con el fenómeno de Saturday Night Fever. La música Disco, una manera de hacer dinero rápido para las discográficas multinacionales con la fiebre del baile, había entrado como un huracán con la película musicalizada por los
Bee Gees y otras estrellas de la música Soul.

Este fenómeno llevó a las compañías disqueras de los Estados Unidos, a quedar en manos de abogados y contabilistas, y el arte de la música pasó a un segundo plano, dando paso al arte de hacer dinero en cantidades alarmantes.

A su vez, esto llevó a la extinción comercial los movimientos del Rock Progresivo y la fusion del Jazz/Rock, que contaba con músicos de enorme virtuosismo y talento.

En Colombia no fué diferente; la fiebre del baile se había tomado el país. De vez en cuando se daba el mano a mano entre la música Disco y el Rock, como se vió en Bogotá en el coliseo de ferias en Octubre de 1979 entre
“Bandido”, grupo integrado por varios “ex-rockers” como Alexei y Mario Restrepo y Lisandro Zapata, y CRASH.

En 1980, un grupo de inversionistas Bogotanos llevan a la realidad la visión de
Mario Sarasti y Enrique Gaviria de construir un estudio de grabación de altura internacional, y es así como nace Fonovisión, actualmente Audiovisión.

Para poner el estudio en funcionamiento, es invitado el famoso productor
Eddie Krammer, (Jimmy Hendrix, Led Zeppelin) quien a su vez solicita un grupo de Rock para hacer las pruebas.

Jorge Barco es contactado, quien enlistando a Alexei y Mario Restrepo, guitarra y batería respectivamente, y a Nacho Pilonieta en el bajo, llevan a cabo las pruebas del estudio con material original. Es tan buena la química entre ellos, que allí se forma SHIP, una banda que marcaría un capítulo importante y subiría el listón en la música colombiana a nivel internacional.

Sin el apoyo de una multinacional y con un sacrificio sobre-humano para cubrir los costos como producción independiente, el album
“Born” se graba en Fonovisión a manos de los ingenieros Enrique Gaviria, Adolfo “el Mono” Levy y Mario Sarasti, y se finaliza en Quadradial y Criteria en Miami, a manos de Jerry Thichava y Mike Fuller, bajo los más altos niveles tecnológicos del momento.

El proyecto cuenta a la vez con la co-producción de
Joe Galdo, baterista de renombre (Foxy, Robert Palmer), y productor por excelencia de los primeros discos de Gloria Estefan y el Miami Sound Machine. El resultado es maravilloso, un disco que supera los estándares de calidad internacional, entrando en los más altos puestos de las listas radiales del país y algunas universidades de los Estados Unidos.

El álbum es distribuido bajo el sello Polydor a través de Philips de Colombia. A pesar de tener dos temas número uno en las listas, dos más en el top-ten, numerosas participaciones en programas de televisión, el grupo estar tocando en estadios y coliseos por todo el país, y una gran demanda del público, el disco no goza de ventas significativas debido a inexplicables políticas de la discográfica. Finalmente, ante la falta de medios y apoyo, el grupo se disuelve en Noviembre de 1983.

Jorge Barco se traslada definitivamente a los Estados Unidos, donde años más tarde se dedicaría a proyectos de música contemporánea Cristiana y actualmente reside en España donde lidera Shepherd, su actual grupo de Rock, y produce a Grandma James, un prometedor grupo de pop-rock con la cantante madrileña Marta Sam.

Casi simultáneamente a fines de 1980, el gran promotor
Armando Plata Camacho, uno de los pocos impulsores del Rock en Colombia por aquellos tiempos, lanza a la escena nacional a TRAFICO, grupo liderado por el guitarrista Ernesto “Che” Rozo y el baterista Blu Martínez. Grabando su primer LP hacen giras por todo el país, actuaciones en televisión y entran en las listas de las estaciones de radio que promueven el género.
Cabe anotar que un tiempo después se uniría a ellos el joven guitarrista Gustavo Erazo, actualmente bajista de gran prominencia en el ámbito del Jazz contemporáneo de Los Angeles, California (Promise Keepers, Kirk Whelan, Sheila E, Alex Acuña, etc.).

Poco más se puede decir del Rock el resto de los 80s en Bogotá, con excepción del grupo
Kokoa de Peter Schroeder, un grupo de punk-rock original, el regreso de Los Flippers con un LP que no hallaría trascendencia, y un fallido intento de lanzar a Emilce como cantante de Rock, proyecto que se graba en Fonovisión pero no ve la luz del mercado. En Medellín se vivía simultáneamente una gran lucha por hacer sobrevivir el Rock, en particular con grupos como NASH y KRAKEN entre otros.

El año 88 sin embargo, vería la explosión del Rock en Español que iniciaría la década del 90 con gran bombo y platillo para muchos artistas colombianos, incluyendo Juanes, Aterciopelados y Shakira, para quienes la vía había quedado pavimentada por los pioneros de los 60s, 70s y 80s.



* Este testimonio, como otros que vendrán más adelante, fue inicialmente transmitido a Tania Moreno, a través del grupo en Facebook que promociona el esperado documental Al compás del rock. Muchas gracias por divulgarlo por primera vez.

6 comentarios:

  1. BibloRedBogota , una biblioteca desde la comunidad de tu casa http://bit.ly/BibloRedEsp

    ResponderEliminar
  2. Que me dices del grupo DOGZ que tocaban toda la música de RUSH?... tremendos musicos: Miguel Muñoz, Ernesto Ocampo (teto), Andrés López y Axel Hernández?? esos eran músicos virtuosos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Mi nombre es Andres Ospina. Vivo en Los Angeles y soy bien pana de Andres y Axel. Tengo una banda con Axel que se llama La Cienaga Collective. Quien eres?

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. sin ofender pero me parece que jorge paso por alto a dos fenómenos trasendentales para el rock en colombia como lo fueron el punk medallo y el metal medallo de las comunas en medellín,que mostraron otra alternativa de vida a los jovenes en esa ciudad y que fueron tan masivos en esa ciudad que fueron plasmados en la pelicula rodrigo d no futuro de victor gaviria,e inspiraron a un gran numero de gente amante de los sonidos mas pesados en el rock nacidos o radicados en bogota a montar sus propias bandas como el caso de darkness,morgue o la pestilencia.

    ResponderEliminar
  5. Aunque este escrito es de hace tiempo, quiero enfáticamente decir que la mitad es falso, todo lo dicho por el ladron de Jorge barco es mentira, el disco jamas se re mezclo en ningún estudio de Miami, imposible sin las cintas de 24 canales que siempre tuvieron en mi poder en Fonovision, del cual; fui el único promotor y los inversionistas todos eran familiares y amigos. A Jorge le entrege las dos cintas master, lado a y lado b del disco con el único propósito de que hiciera el corte del acetato donde Mike Fuller, a quien yo conocía y el dinero para pagarlo. Jamas volvió, se robo la producción, puso créditos falsos y la regalo a Phillips a través del inescrupuloso y complice compinche de Patric Mildenberg. Cuando me entere y puse mi denuncia pararon inmediatamente la distribución, solo pocos discos alcanzaron a ser prensados.

    ResponderEliminar